miércoles, 26 de agosto de 2015

No temas abrir un paréntesis

A lo largo de nuestra vida pasamos por diferentes etapas, entre las que la etapa de incertidumbre no puede faltar. Este periodo, aunque nos parezca desesperante, es totalmente necesario.

Todos deberíamos tener de vez en cuando una etapa de reflexión, en la que podamos replantearnos qué cambios podrían favorecer nuestra calidad de vida y si el camino que estamos recorriendo lleva una dirección adecuada, una dirección fiel a la meta que queremos conseguir.

He de decir que suele resultar muy costoso tomarse este tiempo de análisis porque la mente no deja de trabajar, y muchos aspectos de nuestra vida que antes pasaban desapercibidos comienzan a tomar importancia haciéndonos cuestionar temas que en principio teníamos claros. Por esta razón, es importante destacar que cuando comenzamos este tiempo de reestructuración es habitual que se cree una especie de caos, haciéndonos sentir más perdidos que antes. Pero es algo normal, no debemos sentir miedo. Es solo una sensación inicial.

¿Cuáles son las claves para darse cuenta que es necesario un periodo de reflexión?


1. Te sientes extraño/a y no sabes el por qué. Seguro que en muchas ocasiones te sientes raro/a, triste o enfadado/a y no tienes clara cuál es la razón. Mi consejo es que te pares a pensar tranquilamente sobre lo que ha pasado en días previos. Pueden ser cosas muy insignificantes, pero que pueden estar dejando huella.

     Una buena idea es coger un papel y crear dos columnas. En la primera escribe lo primero que se te venga a la cabeza como posible motivo. Tal vez sea una tontería y en un primer momento pretendas desecharlo, pero en situaciones así es de gran ayuda reflexionar sobre lo primero que se nos viene a la cabeza, ya que aunque creamos que no, esa información que evoca nuestro cerebro con tanta rapidez forma parte de pensamientos que están muy activos y que pueden estar mermando nuestro estado de ánimo. Apunta los pensamientos fugaces y primarios, ya que pueden ser la clave.

     Después de esto, indaga el por qué pueden estar tan activados esos pensamientos. Por ejemplo, imagina que no sabes que te pasa y lo primero que se te viene a la cabeza es un comentario del tipo: "no sé hacer nada". Apunta este pensamiento y empieza a indagar qué es lo que ha podido hacer que éste esté rondando por tu mente: tal vez no haber conseguido un objetivo, el comentario de alguna persona importante para ti, etc. Es imprescindible localizar la razón de un pensamiento para poder intervenir sobre él. Luego, apunta en la segunda columna las razones por las que ese pensamiento negativo es equivocado. Éste es un bloque que debe irradiar positividad. Céntrate en él.

     Eso sí, no olvides que en la mayoría de ocasiones cuando no sabemos lo que nos pasa buscamos un motivo externo y creemos saber determinarlo con exactitud, ya que siempre es más fácil no pararnos a reflexionar o indagar. No tengas miedo a reflexionar. Indaga dentro de ti. Aunque el ambiente y los demás tienen un gran impacto en nosotros, la clave de cómo nos sentimos está dentro de nosotros mismos, en cómo interpretamos las situaciones y la importancia que les damos. Tal vez eres tú quien tiene que empezar a tomarse las cosas de otra manera.


2. Te sientes incompleto/a. En ocasiones puedes sentir que algo te falta. Esto comienza a ocurrir porque, independientemente de que siempre las cosas pueden ir mejor, estamos centrándonos en lo que no tenemos, y estamos perdiendo de vista el valor de lo que sí tenemos. Con esto no quiero decir que no sea sano querer "más". Es evidente que nunca debemos dejar de luchar por nuestros objetivos y por sentirnos más completos. Pero antes de enfrascarte en ese pensamiento, párate a pensar en si has empezado a perder de vista lo que tienes. Valóralo.


3. Alguna situación personal no va del todo bien. Con esto me refiero a situación laboral, familiar, de pareja, o de cualquier otra índole. Es importante que antes de tomar decisiones extremas como por ejemplo, dejar el trabajo, irte de casa, romper con tu pareja, etc., te tomes un periodo de reflexión; y si es necesario pasar días en soledad, date la oportunidad de tener tiempo para ti y para tus pensamientos. En la mayoría de ocasiones, salir simplemente un corto periodo de tiempo de la rutina o de contextos que ahora mismo te bloquean hacen que cuando vuelvas a ellos seas capaz de afrontar el día a día desde otra perspectiva y vuelvas a ver el por qué un día decidiste estar dentro de ese ambiente o estar al lado de esas personas.


     De igual forma, debes entender que el periodo de reflexión no es sinónimo de pensamiento constante. Nuestra mente también debe descansar, ya que un cerebro cansado altera nuestros pensamientos. Si sientes en determinados momentos que no vas a llegar a ninguna conclusión, tómate la libertad de dejar a un lado estas reflexiones y de cambiar de aire, ya sea dando un paseo, leyendo un buen libro....la cuestión es hacer algo que te permita desconectar. Tal vez mañana veas las cosas desde otro punto de vista. No tengas prisa.


Diana Martín

lunes, 24 de agosto de 2015

Comenzamos...

Mi primera entrada del blog quiero que recoja el sentido del mismo. He decidido crear un espacio desde el que poder compartir mi forma de ver la vida, así como aspectos que son de mi interés. Lo hago porque de la misma manera que nuestras reflexiones personales y profesionales nos ayudan a encaminar nuestro día a día y a tomar decisiones, creo que pueden ayudar a otras personas; y en mi opinión...COMPARTIR ES VIDA.

Por otro lado, aunque intentaré que cada entrada se cree a partir de experiencias o vivencias reales, estarán muy cargadas de mi manera de pensar; y por tanto están abiertas a debate. Quiero hacer ver que es muy importante no quedarse con un solo punto de vista. Si abrimos nuestra mente podremos nutrirnos de distintas formas de ver un mismo suceso, algo que nos permitirá recorrer el camino de nuestra vida con paso más firme, con más criterio y seguridad.

La Psicología no puede decir a la gente cómo deberían vivir sus vidas. Sin embargo, puede proporcionales significado para un cambio personal y social efectivo.-Albert Bandura.